Charla Dada por el maestro Sheng Yen
La ”protección ambiental” se ha convertido en un término muy conocido, pero, ¿qué debería significar en el contexto del Chan? El proteger el medio ambiente es salvaguardar el equilibrio natural y ecológico de nuestro mundo. Cuando este equilibrio está dañado, da como resultado desastres naturales y sufrimiento humano. Nosotros somos parte de, y dependemos del equilibrio ecológico.
La tierra nos sustenta, pero todos los días hacemos daño a la tierra, al aire y al agua a través de nuestro uso de materiales químicos, sintéticos, radiactivos, energéticos, etc. Los periódicos, las cajas de cartón, los vasos y pañuelos de papel que utilizamos diariamente son a menudo hechos a través de destruir los bosques de la tierra, y producen montañas de basura. Mientras cuidamos nuestra higiene y aseo personal, contaminamos el medio ambiente. Un ejemplo de la protección ambiental es salvaguardar la limpieza de nuestros alrededores.
La matanza de animales para la comida se ha convertido en una causa principal de la destrucción ambiental. Nuestros métodos de criar gallinas, patos, cerdos, ganado vacuno y los demás animales como comida perjudican la tierra y contaminan el agua en muchos lugares. Por ejemplo, los americanos y los japoneses destruyen los bosques lluviosos tropicales en la Cuenca Amazónica en Sudamérica para criar ganado bovino para carne y transportarlo a Japón y los Estados Unidos. No perjudican sus ambientes locales. Pero, en su lugar perjudican los recursos naturales y el equilibrio ecológico de los países más pobres y de la tierra en su totalidad. La abstención de matar seres vivientes es uno de los preceptos budistas. La abstención de matar animales para consumir su carne es también un método de protección ambiental.
Cuando las personas tratan de mejorar sus vidas, generalmente piensan en términos materiales e ignoran los espirituales. Eso es la razón principal de la destrucción ambiental. Como practicantes Chan nuestras vidas materiales deberían ser simples y ordenadas, y así deben ser nuestras vidas espirituales que son lo más importante para nosotros. A través de la práctica Chan se puede mejorar la calidad de nuestras vidas en el sentido espiritual, y se pueden emplear los conceptos y las prácticas Chan para ayudar a proteger el medio ambiente para todos los seres sensibles y a mejorar el bienestar de la humanidad.
Recientemente dirigí un retiro Chan de una semana de duración en Inglaterra. Los participantes incluían psicólogos, psiquiatras, doctores médicos y escritores: personas inteligentes que ayudan a los demás con sus problemas. Pero ellos, igualmente, tienen problemas y sufrimiento, y por eso estaban asistiendo a un retiro Chan. Nosotros vivimos en un mundo rápidamente cambiante y violentamente competitivo que también está contaminado por todas partes. Eso provoca estrés y hace casi imposible la ecuanimidad y la paz. ¿Cómo podemos cultivar la ecuanimidad y la paz? A través de los conceptos Chan y los métodos de práctica.
Pero, ¿qué es el Chan? El Chan es la sabiduría pura, el Chan es la mente incontaminada y el Chan es el estado mental de carencia de forma, de no-permanencia y no pensamiento.
El Chan es sabiduría pura. La sabiduría radica en ver claramente sin ningún apego al yo. Las personas con apego y ego pueden ser inteligentes para ser egoístas, pero no son sabias en el sentido Chan.
El Chan es la mente incontaminada. La mente incontaminada es no-discriminativa, no-emocional y, de nuevo, sin apego al yo.
El Chan es un estado mental de la ausencia de forma, impermanencia y no-pensamiento. Estos tres términos son utilizados en el Sutra de la Plataforma del Sexto Patriarca de la escuela Chan, Hui-neng (638-713), y este concepto es el fundamento del sutra.
La ausencia de forma es vacuidad. Eso es la vacuidad en “La existencia es vacuidad” o “La forma es vacuidad”, como lo que se expresa en el Sutra del Corazón: si tienes algo, no lo tienes al mismo tiempo, puesto que está cambiando en todo momento. El ver la esencia de vacuidad que se encarna en formas visibles, se le llama la ausencia de forma. Como las flores en el altar del templo, todo tiene existencia y vacuidad al mismo tiempo. La existencia es la forma de las flores. Pero dado que ellas siempre están cambiando, están vacías. Una forma que siempre está cambiando es sin-forma. Lo que existe ahora está desapareciendo. Lo que justamente ha existido ahora se está yendo ahora. “La forma es vacuidad.”
El Chan es también un estado mental de impermanencia, y la impermanencia también es vacuidad. Es decir, “La vacuidad es existencia” o, como dice el Sutra del Corazón, “La vacuidad es forma”. Una mente que es impermanente no se aferra, ni se detiene o permanece en ningún fenómeno o forma, incluyendo no sólo las formas físicas sino también las ideas, sensaciones y etc. La mente impermanente reconoce que la forma está cambiando siempre, y que nada puede detenerse o apegarse. Esto reconoce la vacuidad de todas las formas. Incluso el deseo de aferrarse a algo, lo cual es forma, está siempre cambiando y está vacío. Eso es lo que significa el Sutra del Corazón cuando dice, “La vacuidad es forma.”
El Chan es un estado mental de no-pensamiento, y el no-pensamiento es, nuevamente, vacuidad.
No-pensamiento significa que no hay pensamiento apegado al yo en la mente, ni tribulaciones en el pensamiento, ni egoísmo en el pensamiento. Eso es vacuidad: la vacuidad del ego que siempre está cambiando. Una mente sin apego al ego no experimenta vicisitudes emocionales o sentimentales. La ausencia de ego es también la ausencia de individualidad.
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